¡BUENO es alabar a Jehová, y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo!2 publicar por la mañana tu misericordia, y tu fidelidad en las noches;3 sobre decacordio, y sobre salterio, con el dulce sonido del arpa.4 Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras, en las obras de tus manos me regocijaré.5 ¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová; muy profundos son tus pensamientos!6 El hombre necio no sabe, y el insensato no entiende esto.7 Cuando los inicuos brotan como la hierba, y florecen todos los obradores de iniquidad, es para que sean destruídos eternamente.8 ¡Mas tú, Jehová, eres para siempre ensalzado!9 Porque, he aquí, tus enemigos, oh Jehová, porque, he aquí, tus enemigos perecerán; serán dispersados todos los obradores de maldad.10 Pero tú ensalzarás mi cuerno como cuerno del uro: ungido estoy con aceite fresco.11 También mis ojos mirarán el castigo de mis enemigos; y mis oídos oirán el de los inicuos que se levantan contra mí.12 El justo florecerá como la palma; crecerá como cedro en el Líbano.13 Plantados los justos en la Casa de Jehová, florecerán en los atrios de nuestro Dios.14 Aun en la vejez darán fruto; serán vigorosos y verdes;15 para manifestar que Jehová es recto; mi roca es, y no hay injusticia en él.