Para el Director del canto: Sobre la Gitit. Salmo de los hijos de Coré.
¡CUÁN amables son tus moradas, oh Jehová de los Ejércitos!2 ¡Mi alma suspira y aun desfallece por los atrios de Jehová; mi corazón y mi carne claman por el Dios vivo!3 ¡Aún el gorrión ha hallado casa, y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos, junto a tus altares, oh Jehová de los Ejércitos, rey mío y Dios mío!4 ¡Bienaventurados los que habitan en tu Casa! de continuo te alabarán. (Pausa.)5 ¡Bienaventurado el hombre cuya fortaleza es en ti, los que tienen caminos para ti en su corazón!6 Pasando por el valle de Lágrimas lo convierten en manantial de aguas; también la lluvia temprana lo cubre de bendiciones.7 Irán de fuerza en fuerza; cada uno de ellos se presentará delante de Dios en Sión.8 ¡Jehová, Dios de los Ejércitos, oye mi oración! ¡escucha, oh Dios de Jacob! (Pausa.)9 ¡Ve, oh Dios, escudo nuestro, y mira el rostro de tu Ungido!10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. He escogido estar a la puerta en la Casa de mi Dios, más bien que habitar en las tiendas de maldad.11 Porque Jehová Dios es escudo y sol; gracia y gloria nos dará Jehová: no negará ningún bien a los que andan rectamente.12 ¡Oh Jehová de los Ejércitos, dichoso el hombre que confía en ti!