Para el Director del canto, para Jedutún. Salmo de Asaf.
¡MI voz alzaré a Dios, y clamaré; alzaré mi voz a Dios, y él me escuchará!2 En el día de mi angustia al Señor busqué; mi mano se extendía hacia él de noche sin cansarse; y mi alma rehusaba el consuelo.3 Acordábame de Dios, y me llené de turbación; quejábame, y desmayaba mi espíritu. (Pausa.)4 Mantienes en desvelo mis ojos: estoy turbado de manera que no puedo hablar.5 He considerado los días pasados, los años de la antigüedad.6 Acuérdome de mi canción en la noche: confiero con mi corazón, y mi espíritu así inquiere:7 ¿Desechará el Señor para siempre, y no volverá más a amar?8 ¿hase agotado completamente su compasión? ¿hase acabado perpetuamente su promesa?9 ¿se ha olvidado Dios de tener misericordia? ¿ha encerrado con ira sus piedades? (Pausa.)10 Y dije: ¡Enfermedad mía es esta! acordaréme de los años de la diestra del Altísimo.11 Recordaré a las obras de Yah; sí, me acordaré de tus maravillas antiguas;12 meditaré también en todas tus obras, y reflexionaré sobre tus hechos.13 ¡Oh Dios, en santidad es tu camino! ¿qué dios es grande como Dios?14 ¡Tú eres el Dios que haces maravillas! has dado a conocer entre las naciones tu poder.15 Redimiste con brazo potente a tu pueblo, los hijos de Jacob y de José. (Pausa.)16 ¡Viéronte las aguas, oh Dios; las aguas te vieron; temieron; los abismos también se estremecieron!17 Las nubes echaron inundaciones de aguas; los cielos dieron tronadas; asimismo discurrieron tus rayos.18 La voz de tu trueno oyóse en el torbellino; los relámpagos alumbraron al mundo; la tierra se estremeció, y tembló.19 ¡En el mar fué tu camino, y tus sendas en las muchas aguas, y tus pisadas no fueron conocidas!20 Guiaste, como rebaño, a tu pueblo, por mano de Moisés y de Aarón.