Para el Director del canto. A la tonada de ¡No destruyas! Michtam de David; cuando huía delante de Saúl en la cueva.
¡APIÁDATE de mí, oh Dios, apiádate de mí; porque en ti se ha refugiado mi alma! ¡y bajo la sombra de tus alas me ampararé, hasta que pasen estas calamidades!