Para el Director del canto: sobre la enfermedad general. Maskil de David.
DICE el insensato en su corazón: ¡No hay Dios! Se han corrompido, hacen abominable maldad; no hay quien haga bien.2 Dios desde el cielo tiende la vista sobre los hijos de los hombres, para ver si hay algún entendido, alguno que busque a Dios.3 ¡Todos han apostatado, a una se han corrompido, no hay quien haga bien; no hay ni siquiera uno!4 ¿No saben esto los obradores de iniquidad, los que comen a mi pueblo cual comen el pan, y a Dios no invocan?5 Allí temblaron de espanto: para ti no hay motivo de espanto; ¡porque Dios dispersó los huesos de aquel que asentó campamento contra ti! ¡Tú los avergonzaste, por cuanto Dios los ha desechado!6 ¡Oh si de Sión saliera la salvación de Israel! Cuando Dios hiciere tornar el cautiverio de su pueblo, se gozará Jacob, y se alegrará Israel.