GRANDE es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado, en la ciudad de nuestro Dios, en su santo monte.2 De hermosa perspectiva, el gozo de toda la tierra es el Monte de Sión, a los lados del norte, la ciudad del gran Rey.3 En sus palacios Dios es conocido como refugio.4 Pues, he aquí, los reyes se juntaron; a una pasaron.5 ¡Ellos vieron; maravilláronse grandemente; quedaron aterrados; huyeron precipitadamente!6 Temblor los sobrecogió allí, dolor, como a mujer que da a luz.7 Con viento solano quebrantas las naves de Tarsis.8 Según hemos oído, así también lo hemos visto en la ciudad de Jehová de los Ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios: Dios la afirmará para siempre. (Pausa.)9 ¡Nos acordamos de tu misericordia, oh Dios, en medio de tu templo!10 Conforme a tu nombre, oh Dios, así es tu loor hasta los fines de la tierra: de justicia está llena tu diestra.11 ¡Se alegra el Monte de Sión; las hijas de Judá se regocijan a causa de tus juicios!12 ¡Rodead a Sión, y andad en derredor de ella; contad sus torres;13 considerad atentamente su antemuro; mirad sus palacios; para que lo contéis a la generación venidera!14 ¡Porque este Dios es nuestro Dios para siempre jamás: él nos guiará hasta la muerte!