¡A TI, Jehová, levanto mi alma!2 ¡Dios mío, en ti he confiado; no sea yo avergonzado; no se regocijen mis enemigos sobre mí!3 Asimismo ninguno de los que te esperan será jamás avergonzado; serán avergonzados los que obran con perfidia, y eso sin causa.4 ¡Hazme conocer tus caminos, oh Jehová; enséñame tus sendas!5 ¡Encamíname en tu verdad, y enséñame: porque tú eres el Dios de mi salvación; a ti espero todo el día!6 ¡Acuérdate de tus piedades, oh Jehová, y de tus misericordias; porque ellas son eternas!7 ¡No te acuerdes de los pecados de mi juventud y de mis transgresiones; mas conforme a tu misericordia acuérdate de mí, por causa de tu bondad, oh Jehová!8 Bondadoso y recto es Jehová; por tanto dirigirá a los pecadores en el camino:9 encaminará a los humildes en la justicia; enseñará a los humildes su camino.10 Todas las sendas de Jehová son misericordia y fidelidad, para con los que guardan su pacto y sus testimonios.11 Por causa de tu nombre lo harás así, oh Jehová, y perdonarás mi iniquidad, porque es grande.12 ¿Quién es el hombre que teme a Jehová? a éste le dirigirá por el camino que él escogiere:13 su alma reposará en medio del bien, y su descendencia heredará la tierra.14 La privanza de Jehová es con los que le temen, y su pacto, para hacerles conocer su voluntad.15 Mis ojos están siempre hacia Jehová, porque él sacará mis pies de la red.16 ¡Vuelve tu rostro hacia mí, y ten misericordia de mí, porque estoy solitario y afligido!17 Se han ensanchado las angustias de mi corazón; ¡oh sácame de mis congojas!18 ¡Mira mi aflicción y mis trabajos, y perdona todos mis pecados!19 ¡Mira a mis enemigos, porque son muchos, y con odio cruel me han aborrecido!20 ¡Guarda mi alma y líbrame; no sea yo avergonzado, porque en ti he confiado!21 La integridad y la rectitud me preservarán, porque a ti he esperado.22 ¡Redime, oh Dios, a Israel de todas sus angustias!