Oración de un afligido, cuando desfallece, y derrama delante de Jehová su querella.
¡OYE, oh Jehová, mi oración; llegue mi clamor a ti!2 ¡No escondas de mí tu rostro en el día de mi angustia! ¡inclina a mí tu oído! ¡en el día que te invoque, apresúrate a responderme!3 Porque como humo se consumen mis días, y mis huesos arden como leña seca.4 Herido como hierba está mi corazón, y se ha secado, de modo que me olvido de comer mi pan.5 A causa de la voz de mi gemido, mis huesos se han pegado a mi carne.6 Soy como el pelícano del desierto; soy como el buho de las ruinas.7 Velo, y soy como gorrión solitario sobre el tejado.8 Cada día me afrentan mis enemigos; y mis enfurecidos adversarios juran por mí.9 He comido, pues, ceniza como pan, y he mezclado mi bebida con lloro,10 a causa de tu enojo y de tu ira; porque me has alzado, y me has arrojado.11 Mis días son como la sombra que declina; y yo, cual hierba, me he secado.12 Tú empero, oh Jehová, para siempre reinarás; y tu memoria durará de siglo en siglo.13 Te levantarás, y tendrás piedad de Sión; porque es tiempo de favorecerla, porque el plazo va llegando:14 porque tus siervos aman sus piedras, y miran con afecto hasta su mismo polvo.15 Así temerán las naciones el nombre de Jehová, y todos los reyes de la tierra tu gloria.16 Porque Jehová habrá edificado a Sión; habrá aparecido en su gloria.17 Habrá vuelto el rostro para escuchar la oración de los desamparados: pues no ha despreciado su oración.18 Esto será escrito para la postrera generación; y pueblos no creados aún alabarán a Jehová.19 Porque se ha inclinado desde su excelso santuario; Jehová ha mirado desde el cielo a la tierra;20 para oír el gemido de los presos, y para soltar a los sentenciados a muerte;21 para que publiquen en Sión el nombre de Jehová, y su alabanza en Jerusalem;22 cuando los pueblos se congregaren en uno, y los reinos, para servir a Jehová.23Empero él ha debilitado mi fuerza en el camino; ha acortado mis días.24 Digo: ¡Dios mío, no me lleves en la mitad de mis días; eternos son tus años!25 En el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos:26 ellos perecerán, más tú permanecerás; y todos ellos, como una vestidura, se gastarán; los mudarás como un manto, y serán mudados:27 tú empero eres el mismo, y tus años nunca se acabarán.28 Los hijos de tus siervos habitarán seguros, y su linaje será estable delante de ti.